LA CRISIS LLEGA A LA CAMA

17 10 2008

Por elcorreodigital.com:

El sexo necesita su tiempo; y los de la crisis no parecen ser los mejores para entregarse al placer. Eso dicen, al menos, los urólogos, que han constatado un incremento de consultas por disfunción eréctil provocada por la ansiedad y el estrés que genera la amenaza del desempleo y las negras perspectivas que nos anuncian. Los médicos vienen anunciándonos en los últimos días el torrente de enfermedades que se nos viene encima a causa del parón económico. Han dicho que aumentarán los infartos, debido a la estrecha relación que hay entre las enfermedades vasculares y el pesimismo, y que los servicios sanitarios se preparan para recibir una avalancha de depresiones y otros problemas de salud mental. Para muchos, el peor augurio es el que se nos comunicó ayer: la impotencia ya ha empezado a crecer.
El especialista Luis Prieto, miembro de la Asociación Española de Urología, lo explicó claramente: «Han aumentado las consultas por disfunción eréctil porque ha crecido el número de parados. La preocupación por la pérdida del trabajo y la subida de las hipotecas y los precios provoca insomnio, falta de apetito, cansancio, tristeza, nerviosismo, irritabilidad y pesimismo. Con todo ello, hay más ansiedad, se tiene menos relajación y las condiciones para las relaciones sexuales son peores».
La relación entre la ansiedad y el estrés con el insomnio está clara. Cuando los problemas le superan a uno, cuesta más dormirse y el sueño que se consigue es mucho más frágil. La relación entre la crisis económica y la impotencia se fundamenta en la aparición de la ansiedad y «las alteraciones de la autoestima». Lo dice el doctor Prieto: «El mecanismo por el que la ansiedad se relaciona con la aparición de la disfunción eréctil ha sido muy estudiado. Desempeña un papel doble: en primer lugar como inicio y origen de la misma; y en segundo lugar, como mantenimiento de esa disfunción».
Directo a la autoestima
El problema no aparece de la noche a la mañana. La primera vez que se falla, el varón lo vive como «una experiencia frustrante», que golpea directamente a su autoestima. Si el episodio se repite, comienzan a invadirle pensamientos obsesivos, que desencadenan más inseguridad y sentimientos de culpa. Son los ingredientes necesarios para provocar lo que no se quiere.
Los especialistas dicen que son varones de 35 a 40 años los que se ven más preocupados por las consecuencias que la desaceleración económica está causando en su cama. Si a la pérdida de empleo se suman tabaco y alcohol, el problema está asegurado. Dicen que el único placer al alcance de todo ser humano, rico o pobre, es el sexo. Hace 27 años, el sida amenazó con poner fin a esta situación. ¿Le dará a crisis económica la puntilla?
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