INTERESANTE ARTÍCULO SOBRE RELACIONES PERSONALES

17 09 2008

Aquí os dejamos un intresante artículos sobre relaciones “personales y compromiso”, publicado ayer por eldía.es. Esperamos que os guste:

Yo, tú y, en algunas ocasiones incluso, el nosotros son los elementos que forman parte de las relaciones personales que hoy en día existen en las parejas modernas. Hoy se convive abiertamente en un continuo viaje sentimental de ida y vuelta; sin compromisos, sin ataduras; eso sí, la mayoría de las veces a costa, más que con el beneplácito, de los respectivos padres. Incluso los hay quienes comienzan la casa por el tejado trayendo primero a los hijos, luego consolidando, o no, la pareja para, por fin, formalizar, más o menos, la relación. Hoy hay parejas que dicen que están casi casados, como aquella que insiste en que está casi embarazada.

Existe miedo al compromiso, a perder la individualidad (yo) para convertirnos en otra cosa (nosotros). Parece como si imperaran el egoísmo y el culto a la persona (yo) por encima de cualquier otra situación. Miedo no sólo al compromiso, sino a la entrega, al compartir; no sólo sexo, que eso por lo visto es lo de menos, sino el verdadero amor y la complicidad, el tiempo libre, incluso espacios de libertad. Pero, evidentemente, una cosa es dejarse anular por la otra persona y otra, muy distinta, es negarse a ceder un pequeño espacio para que, al menos, lo puedan ambos compartir y disfrutar.

Cuando uno, voluntariamente, se decide a convivir -se supone que bajo un mismo techo- con su pareja, y no digamos ya si esta unión o relación se formaliza de alguna manera, en cierto modo, se deja, se tiene que dejar, de ser yo y tú para convertirse en un nosotros; que, como se puede suponer, debe ser la suma de uno y otro y nunca la supresión de ambas o de una de las personalidades. Si esto no es así, si no existe un nosotros, irremediablemente no existirá un mañana que contemple la viabilidad de dicha relación. Ese nosotros, que comienza siendo dos, lo más normal será que se transforme con el tiempo en tres o más personas, dependiendo de los hijos que se tengan o que se quieran tener. Precisamente la familia es ese nosotros aumentado que sustenta la estructura de la pareja y conforma el principal núcleo de la sociedad.

Una vez convertidos en nosotros, repito, sin dejar de ser por ello tú y yo, no deberíamos comenzar a cambiar aquellas cosas que, precisamente, fueron las que nos unieron. Está bien que pongamos límites a las relaciones e incluso a la convivencia para que èsta sea viable; no estaría de más que se ejercitaran por ambas partes la confianza, la complicidad, el respeto, la lealtad, el oír y escuchar a la otra parte sin juzgarla; el fomentar el diálogo, el respetar la parcela de privacidad de quienes amamos?; en definitiva, amar sin dejar de ser uno mismo, pero llevando a cabo sacrificios y tareas compartidas para, en lo posible, equilibrar la relación. Ser dependientes, aunque sea emocionalmente hablando, no es nada bueno para una relación. No se puede vivir feliz dejándose simplemente llevar todo el tiempo.

No existe, no puede existir una relación de amor donde el egoísmo personal impere sobre el nosotros. El verdadero amor es aquel en el que se disuelve el yo para fusionarse con el tú en una realidad plena e igualitaria. Si una relación se basa en una carrera donde se juega a ver quién llega antes a una meta, donde el premio que le aguarda a uno no es compartido, entonces no merece la pena dicha carrera, y aún menos llegar a ninguna parte. Y si se insiste en ello, entonces es mucho mejor vivir en soledad. La soledad no es buena ni mala si es libremente aceptada. No es malo ser exclusivamente, y durante todo el tiempo, simplemente yo; pero entonces se tiene que ser consciente de que nunca existirá un nosotros.

El nosotros es otra cosa; es considerar que la vida no tiene sentido si no estás tú para compartir conmigo un amanecer, un beso, el pago de la hipoteca, el lamentar no tener más tiempo para disfrutar de los niños, el no llegar a fin de mes, el hacer una simple escapada a la playa para caminar por la orilla mojándonos los pies, el compartir una sonrisa y un te quiero salidos del corazón, valorar lo breve y lo auténtico de una mirada, ir al colegio a llevar o a traer a los niños, ir a la compra, intentar dejar de transformarte porque ya te conocí perfecta, olerte, escucharte, saborearte, amarte?

Es difícil amar y ser amado porque ambas acciones implican compartir una complicidad y una entrega; porque, para ello, es necesario antes saber renunciar a ciertas parcelas que creíamos sólo nuestras; pero si se hace con la persona adecuada, en realidad la vida te hace sentir que no estás perdiendo ni cediendo nada; sino, en todo caso, lo que haces es enriquecer tu afectividad y tu propia existencia. No seas, pues, egoísta, y ama.

Link del artículo:

http://www.eldia.es/2008-09-16/criterios/criterios18.htm

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