ULTIMAS NOTICIAS DEL PUNTO G

5 11 2008
Punto G

Punto G

Publicado por Cosmopolitan:

¿Las buenas? Los investigadores parecen haber hallado la prueba de que realmente existe. ¿Las malas? Que no todas las mujeres tienen uno.

Se dice que el punto G es un foco de placer orgásmico. Pero para frustración de algunas mujeres (¿o para la mayoría?), ese punto es algo escurridizo. Ahora sabemos por qué. Al parecer, no todas tenemos uno. Y un simple ultrasonido pudiera decirnos a qué grupo pertenecemos: al que lo tiene o al que le falta. El Dr. Emmanuele Jannini y su equipo de investigadores de la Universidad de L’Aquila, en Italia, utilizaron un ultrasonido para escanear el espacio uretrovaginal (el área entre la vagina y la uretra donde está el punto G) de 9 mujeres que tenían orgasmos vaginales y de 11 que no los experimentaban. Según los resultados, en el primer grupo el tejido uretrovaginal era más grueso. Para el Dr. Jannini, esto sugiere que “las mujeres sin evidencia visible de tener punto G no pueden experimentar orgasmos vaginales”.

La prueba

El ultrasonido, que utiliza las reflexiones de ondas sonoras de alta frecuencia para reproducir la imagen de un órgano del cuerpo, puede medir la forma y el tamaño del tejido detrás de la pared vaginal, donde se cree que está el punto G. Pero quizás te preguntes para qué usar el ultrasonido si tienes el dedo. La razón: el punto G varía en tamaño y sensibilidad de una mujer a otra, y para algunas puede ser inútil tratar de hallarlo por sí solas. El escáner señala el área más gruesa y ofrece una imagen detallada de su ubicación. Leonore Tiefer, siquiatra de la Universidad de New York, dice que también es posible que las mujeres que tienen orgasmos vaginales hayan aprendido a alcanzarlos con la práctica, y eso ha alterado su anatomía del mismo modo que un músculo se desarrolla con ejercicio. Además, al 46% de las mujeres se le dificulta llegar a cualquier tipo de orgasmo y los científicos aún no están seguros de que el orgasmo vaginal exista.

Pero como concluye la sexóloga Lorraine Becker: “¿Para qué preocuparte por un puntito que puede o no existir, si tienes miles de centímetros de piel repletos de terminaciones nerviosas esperando para ser estimulados?”

Eh, ¿dónde está mi punto G?

Déjales el debate a los expertos y diviértete hallándolo tú misma.

1. ENCIENDE Excítate. El área esponjosa alrededor del punto G se inflama si estás excitada, lo que hace que te resulte más fácil sentirlo.

2. INTRODUCE Acostada boca arriba, boca abajo o en posición de cuclillas, coloca tu palma a la entrada de la vagina, desliza un dedo hacia dentro lentamente y muévelo como si le dijeras a alguien “ven acá”. Cuando tengas dentro hasta el segundo nudillo, debes sentir un bultito o área rugosa en la parte superior de la pared vaginal.

3. PRESIONA El punto G responde a la presión. Aprieta un poco hacia abajo y empuja hacia delante con el dedo.

4. MEZCLA No hay una forma única de estimular el punto G, así que experimenta. Hay mujeres que prefieren una presión rítmica; otras, caricias suaves, vibraciones, etc.

5. PRACTICA Si no alcanzas un orgasmo, practica otra vez hasta que notes algo distinto.





¿ERES ADICTA AL SEXO?

5 11 2008
Adicción al Sexo
Adicción al Sexo

Publicado por derf:

La adicción al sexo se denomina hipersexualidad y consiste en la necesidad contínua de estímulos sexuales.

Aunque cada persona tiene un nivel determinado de apetencia sexual, los hay que nunca quedan satisfechos con las prácticas sexuales, ni después de haber llegado al orgasmo.

La hipersexualidad es una necesidad que se siente en todo momento y se transforma en agresividad cuando no es satisfecha. ¿Cómo se diagnostica? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo se trata? Nosotras te damos todas las respuestas.

En los hombres, la hipersexualidad se denomina andromanía o satiriasis, mientras que si se trata de mujeres hablamos de ninfomanía. Estos trastornos afectan a la personalidad de quienes los paceden y están relacionados con problemas neurológicos o emocionales.

Se puede hablar de adicción al sexo desde el momento en el que una persona no es capaz de controlar sus deseos sexuales y siente frustración cuando no los satisface.
La problemática de la hipersexualidad radica en que aunque el adicto llegue al orgasmo, su ansia de sexo no se satisface, por lo que sigue buscando más y más sexo. En consonancia, aparecen sentimientos de culpa y soledad por la dificultad que encuentra en saciar su apetito sexual.

¿Cuáles son los síntomas? Los adictos al sexo suelen ser presonas frías, huidizas (desaparecen sin dar explicaciones), se masturban muy a menudo, no tienen relaciones estables porque no son capaces de ser fieles, descuidan su trabajo, sus amigos y su familia.

En este sentido, desarrollan conductas antisociales y pueden llegar a forzar sexualmente a otra persona. Durante el acto sexual, sólo buscan su satisfacción y pueden ser bruscos.

¿Cómo se trata? El tratamiento consiste en asistir a terapia y tomar medicamentos para frenar el deseo sexual. Son comunes los tratamientos hormonales para la ansiedad y la depresión. Este tipo de fármaco suaviza los efectos del trastorno, pero no lo curan, no lo eliminan.
El adicto al sexo debe permanecer siempre bajo control médico, pues la enfermedad vive latente en su interior.

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